Un día después de una buena cena un buen vino y nada que hacer, jugar a creer, no pasa nada en este mundo y que nada te preocupa, y al contrario no dejas de pensar en las cosas que tienes en la mente y que no te dejan descansar, desde la noche antes preocupado y nada contento con lo sucedido, y así, amanece y las cosas siguen igual y nada cambia, siendo las cosas tan sencillas y pudiendo hacer que todo fuera diferente.
Vamos, vamos que vosotros si podréis...

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