miércoles, 22 de junio de 2011

Consejos prácticos para acudir a la marcha del Orgullo Gay


Les comparto este escrito que me pudo encantar y es de un escritor que me mola mal, espero les guste y le comenten.


Al grito pelado de “¡A la ucha-ucha, muchachas a la lucha! ¡No somos machos pero somos muchas!”, miles de personas (hombres, mujeres y quimeras) marcharán el sábado 25, desde la columna del Ángel de la Independencia hasta el meritito zócalo, para conmemorar 33 años de marchas del Día Internacional del Orgullo Gay en México.

A continuación comparto con ustedes lo que no pretende más que ser una modesta guía de lo que se recomienda hacer y no hacer durante este evento donde se dan (entre otras cositas) cita lo más granado, chic y radical de la comunidad lésbico-gay-transgénero de la capital y anexas.
Esto especialmente está pensado en aquell@s que acuden por primera vez a la marcha y no saben muy bien lo que les espera…

1. Del atuendo y calzado apropiados

Es de esperar que lleves algún símbolo del arcoiris, que es el emblema gay internacional y se puede usar cualquier clase de ropa según tu estilo o preferencia. Habrá aquellos que opten por el látex (es que el leather genuino cuesta un ojo de la cara, ¡mi vida!), canutillo y chaquiras en fucsia fúrico, o bien, los disfraces (desde Borolita Burrón hasta la Mujer Maravilla, pasando por La Chilindrina) o el drag (entre más rococó, mejor, aunque no faltan las básicas, claro): si eres de las chicas que se mueren por salir a color en los periódicos o ya de perdis, de relleno en los noticieros de la noche, esta es la mejor alternativa, ya que los medios electrónicos que cubren el evento suelen ser atraídos por los atavíos más estrafalarios para hacer de ellos la comidilla de la semana (aunque ojo: éste no es TODO el objetivo de ir a la marcha y de hecho, la manipulación mediática de ella siempre deviene en que algún vetarro grite por ahí “¡Ay! ¡Son unos maracas gandallas y escandalosos que les encanta andar encuerados!”); como es natural, también puedes lucir tu divina faux bijoux o un postizo que te envidiaría la mismísima Tía Pelucas.

Respecto a lo que conviene llevar en tus piecitos, se sugiere portar calzado cómodo –aunque no faltarán las consabidas plataformas para el disco dancin’, los fatales (para la columna) tacones de aguja y uno que otro par de botas de charol muy brillante, con látigo a juego–, ya que son varios kilómetros y con zapatos de tacón, aunque te veas mejor que con zapatos de piso, seguramente acabarás no como la Condesa de Villasana, ni la poblana de enagua roja que Prieto amó, sino con los pies nudosos y chillando como la proverbial Magdalena.
Ojo: Evita llevar joyas auténticas y garras de firma, porque si cae la lluvia (que es lo más probable) o se arma la gresca entre gremios, las autoridades no van a hacerse responsables por objetos de valor (y otras cosas) perdidos en la revuelta. Y, por si las flies, lleva paraguas aunque parezcas Mary Poppins.

2. Reconoce a tu grupo

Nunca falta el bisoño que regresa a casa, después de su primera vez (en la marcha, claro está), moral y literalmente moreteado, por creer que al irse con el contingente del sado, iba a ser tratado como señorita; por lo mismo se sugiere prestar mucha atención a los distintos tipos de agrupaciones que conforman la variopinta falange – a continuación, presentamos algunos de los más notables:

Vestidas: Pioneras de la marcha. No necesariamente son drag queens. Tampoco todas son gays, y actualmente no son tan fáciles de identificar ya que hasta los mismos bugas (léase: heterosexuales) dicen que se “confunden” las más de las veces. Si ves a un nutrido grupo de muy atractivas y bien ataviadas féminas, seguro que son ellos.

Drag: Imposible confundir con las anteriormente citadas. Plumas y lentejuelas son de rigeur.

Osos: Hombres fornidos, más bien tirándole a gorditos, varoniles y velludos, de barba y bigote las más de las veces; algunos, en deferencia a sus sienes y pechos plateados, se conocen como Osos polares. Muchos también andan en el leather.

Chicas Gay (o bien: el Frente Lésbico): Imprescindibles y muy versátiles. Algunas lucen chaleco, pantalón de mezclilla, camisa y carita lavada. Otras son muy femeninas, ostentan despampanante cuerpazo y largas cabelleras. Usualmente son el contingente mejor organizado y menos propenso a los desmanes. Suelen aguantar mejor la marcha porque llevan calzado adecuado (¡muy listas ellas!)

Loquitas desmecatadas: Abundan. Son muy obvias y alegres de serlo. Sus edades oscilan entre los 16 y los 92 (si aún pueden mover el esqueleto). Llevan la música por dentro y algun@s creen que son Beyoncé, Paulina, Shakira, Christina o Britney. Son el confetti del recorrido.

Leather: Hombres y mujeres de rudo aspecto, enfundados en cuero (y algunos en cueros). Habrá quienes monten briosa motocicleta, mientras lucen antifaces de terciopelo negro, collares de perro y uno que otro fuete y/o látigo (especialmente de nueve colas). Primerizos, abstenerse de llevar collar antipulgas.

Intelectuales y artistas: A este grupo pertenecieron Nancy Cárdenas, Carlos Monsiváis, Juan Soriano, Hugo Argüelles y Roberto Cobo, entre muchos otros y siguen figuras como Braulio Peralta, Luis González de Alba, Luis Zapata, Marta Lamas, Chavela Vargas y algunos simpatizantes como Elenita Poniatowska, Eugenia León, Darío T. Pie, Angélica Aragón, Felipe Nájera, Regina Orozco, Patricia Reyes Espíndola, Astrid Hadad, José Luis Cuevas, y un largo etcétera. Es bien sabido que desde diversos clósets hay muestras de apoyo, que cada año son un poco menos ambiguas. Si acaso omitimos algún grupo, nos disculpamos, ya que sobre la marcha todos acaban en un mismo gran grupo.

3. De la conducta y ademanes

A) Please, por favorcito, no vayas a llegar en puntos burros (léase: hasta la peineta) con ningún tipo de sustancia, ya sea legal o ilegal. Tampoco bebas nada de lo que te ofrezca algún amable desconocido en la calle. No hay cosa peor que despertar abajo de un árbol de la Alameda en ropa interior, con el casette borrado (es decir con amnesia: “no recuerdo nada”) y seguramente más aplaudid@ que La Traviata.

B) Si no eres una verdadera celebridad, no seas neci@ tratando de treparte a fuerzas a algún carro alegórico; no importa que tan adoloridas o hinchadas tengas las de galopar, no eres la reina de las flores y podrías ser arrollad@.

C) No caigas en provocaciones ni armes pleito: si oyes una mentada de mother o algún estribillo de Molotov, recuerda que hay 50 mil personas a tu alrededor que podrán refrescársela a quien sea y no necesariamente se dirigen a ti (y seamos realistas, tú no eres el ombligo del mundo, daaarling!).

Ahora bien, esta marcha es un derecho ganado, que cada año consolida nuestra presencia como miembros de la comunidad mundial. Pero siempre recuerda que el buga no es el enemigo a vencer, sino la ignorancia.

Tú, tú podrías ser quizás la única persona “diferente” que otros heterosexuales conozcan de cerca y es por ti que podrán aprender tolerancia y cómo sentirse cómodos con su sexualidad. Puedes ser el ejemplo que otros tienen de ser “diferente” y a un mismo tiempo, ser el mismo que siempre has sido.

Ser gay no necesariamente te define: es sólo una faceta de nuestras personalidades, pero todos somos muy distintos, unos de otros. No existe un común denominador para la homosexualidad al igual que para la heterosexualidad. Y al que no te acepte mándalo cordialmente a la goma y sigue adelante. No te claves en la textura, ¡fíjate en los colores! (¡Caramba, la vida es un pinche Pantone!)

Pero eso sí, si se ponen necios, no les temas, por muy vetarros y lorenzos que se pongan. El temor y la estupidez son el Chocomilk que alimenta la homofobia. No te dejes intimidar, ni te salgas de tus casillas. Si vas a la marcha el sábado, no debes temer. Esa es la verdadera explicación del orgullo y no solo gay, sino humano: poder decir, aquí estoy, así soy, me quiero y me acepto como la persona que soy, sin necesidad de darle explicaciones a (ni tener que justifcarte con) nadie.



Y una cosa más.

Por tu madre, criatura, ¡usa bloqueador solar!



Gracias a Miguel Cane.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Dicen.



Dicen que soy más o menos así. Sera?

Tiene gran capacidad de mando y organización.
No inicia, sino organiza.
Se siente 'rey del universo'.
Manda y ordena naturalmente.
Es 'el corazón' que rige los sentimientos.
Por naturaleza, es líder.
Muy aplomado.
Le agradan las cosas 'a lo grande'.
Fuerte sentido dramático tipo 'escena'.
Bondadoso, generoso y demostrativo.
Le agrada que lo sirvan.
En el amor es sensual, con sentimientos fuertes y sinceros.
Necesita el aplauso, es orgulloso y busca ser 'el centro'.
Tiene muchos defectos y los principales son: dogmático, fijo en sus opiniones, ostentoso, intolerante.
Dominante y demasiado festivo.
Con un carácter de terror.
Gran comunicador.
Atractivo y apasionado.
Sabe como divertirse.
Es muy bueno para casi todo.
Gran besador, impredecible, extrovertido, adictivo, el centro de atención.
Atractivo pero cuidado, no sabe lo que quiere. Pero es muy definido.
Les gusta andar de Relación en relación, les gusta jugar.
Raro de encontrar, bueno cuando lo hayas.

Sera que todo esto es cierto?

Te lo deja a ti que me conoces.

Besos a todos y perdón por tenerlos tan abandonados, pero ya estoy de regreso.

martes, 3 de agosto de 2010

Deseo


El deseo de tu cuerpo saciado en una imagen, y yo, más desnudo por dentro que por afuera.

Tu sonrisa y mi debilidad. Consecuencia: la derrota. Caigo en la pasión desmedida,
allí donde forjamos la batalla, allí donde la cama se torna tormenta de besos y caricias, allí donde el corazón y el sexo se abren al unísono para recibir al caballero que no es tal.

Tu mirada y mi nostalgia. Vuelves y te vas dejando el mar revuelto; el mismo que te ofrece descanso cuando no encuentras sosiego.

Por qué vuelves? Qué has olvidado en mi cuerpo que aún no hayas recogido? y si vuelves, por qué no te quedas?
Mi incertidumbre y tu vida.
Mi ansiedad y tu libertad; conceptos enfrentados que se alargan sin remedio cabalgando hacia...
Hacia donde vamos...

sábado, 24 de julio de 2010

Feliz Cumple MOSTRO


Uno puede perder todo materialmente hablando, pero mientras tenga un amigo tiene mucho por qué vivir. Un amigo no es sólo un compañero de fiesta, un amigo es un hermano de padres distintos al cual nosotros adoptamos. Es esa persona que dentro de un momento de oscuridad donde suponemos no hay salida, nos enciende una luz. Es aquel que con el que después de hablar las cosas malas dejan de serlo, las angustias pasan a ser alegrías, y la tristeza a felicidad. Porque saber que hay una persona para ti, que no oficie de psicólogo, sólo de oyente, alcanza para calmar penas.
Es el que te entiende sin palabras, que te habla con miradas, que te aconseja no imperativamente, si no que te da su punto de vista para que por lo menos puedas sacar las cosas que te sirven. El que quiere lo mejor para ti. El que hace que una simple idea se transforme en un proyecto, y que ese proyecto pase a ser una empresa.
Te acepta errores y equivocaciones por más que te haya aconsejado lo contrario, sin reprochártelo. Es el de las charlas sin fin, y silencios inexistentes.
Cuando te sientes agobiado por una complicación, sin pensarlo aparece para funcionar como bastón para que el peso sea menor. Cuando estas mal es tu columna. Y cuando estás bien, es ese ser que te muestra que vales, que eres alguien, que eres necesario, que haces falta. Ese ser que sin importar el tiempo que no te haya visto, basta con dos sillas de por medio para sentir que la última vez que te lo encontraste fue ayer.
También el que deposita tanta confianza, como para regalarte parte de él, para contarte cosas que ni con su familia habla, y que te busca como apoyo cuando lo necesita, sin titubear. La amistad no es una cosa, como parece que lo es en definiciones de diccionarios, no es un sustantivo, es un sentimiento. Sentimiento acompañado de confianza. Confianza acompañada de cariño. Cariño que nos hace elegirlos: compañeros de llantos. Todo esto es una ida y vuelta sin final, pero con principio. Principio que nosotros y sólo nosotros escogemos.

POR ESO ES QUE YO ELEGÍ TENERTE COMO AMIGO, COMO HERMANO.

TE QUIERO MOSTRO

jueves, 22 de julio de 2010


¿Porque hay un miedo generalizado a las palabras que se expresan? A esas que logran salir como pueden de la boca, esas que se hacen el camino entre las barreras de represiones…

Yo admito tener miles de inhibiciones, pero una de las pocas cosas que suelo hacer bien y mucho es hablar. Me gusta decir lo que pienso, me gusta transmitir lo que siento en los momentos en que ocurre. Me hace mal guardarme palabras de más, y no decirlas me pesa.

¿Porqué el miedo a que nos digan ‘te quiero’, ‘te extraño’, ‘que ganas tengo de verte’?
¿Es que se necesita alguna especie de certificación para sentir ganas de verte, para extrañarte?

Creo que es un miedo infundado, que se sostiene en aparentar mentiras porque es más simple que admitir que la soledad es triste, agotadora, y que es reconfortante estar en presencia de otros.

Más desconcertante aún es percatarnos que no siempre esa necesidad dura los parámetros de una ‘relación seria’… quizás tan solo es un beso y un abrazo, quizá sea solo eso.

Y de ser así, ¿Cuál es el inconveniente de hacerlo manifiesto? ¿De verdad que decir las cosas se asocia necesariamente con mantener ese sentimiento ad eternum?

Si tengo ganas de verte, ¿me lo guardo hasta que las ganas sean mayores, y para cuando ya no lo sienta te lo transmito?

No quiero quitarle peso a las palabras, quiero que fluyan. Que las palabras tengan la fuerza de conquistar corazones que ejerzan su poder, rebuscadas, ingeniosas, emotivas, filosóficas, optimistas, poéticas, imponentemente absurdas.

Que no pese tanto decir un `te extraño´un`te quiero´ como si fuese una sentencia de compromiso fiel hasta que la muerte nos separe. No debe haber cosa más linda que sentirse abrazado por palabras. Que terminan siendo actos, claro. Pero palabras al fin. Yo me siento comprometido con las palabras, necesito decirlas, expresarlas y admito sentir fascinación por las miradas y los gestos que generan.

Te extraño, si, te quiero, si, me encantas, si…. ¿y que?

Más amor. Eso es lo que yo y el mundo necesitamos ahora.
No dejes que pase el día sin que le digas a alguien que lo amas.