El deseo de tu cuerpo saciado en una imagen, y yo, más desnudo por dentro que por afuera.
Tu sonrisa y mi debilidad. Consecuencia: la derrota. Caigo en la pasión desmedida,
allí donde forjamos la batalla, allí donde la cama se torna tormenta de besos y caricias, allí donde el corazón y el sexo se abren al unísono para recibir al caballero que no es tal.
Tu mirada y mi nostalgia. Vuelves y te vas dejando el mar revuelto; el mismo que te ofrece descanso cuando no encuentras sosiego.
Por qué vuelves? Qué has olvidado en mi cuerpo que aún no hayas recogido? y si vuelves, por qué no te quedas?
Mi incertidumbre y tu vida.
Mi ansiedad y tu libertad; conceptos enfrentados que se alargan sin remedio cabalgando hacia...
Hacia donde vamos...
