sábado, 24 de julio de 2010

Feliz Cumple MOSTRO


Uno puede perder todo materialmente hablando, pero mientras tenga un amigo tiene mucho por qué vivir. Un amigo no es sólo un compañero de fiesta, un amigo es un hermano de padres distintos al cual nosotros adoptamos. Es esa persona que dentro de un momento de oscuridad donde suponemos no hay salida, nos enciende una luz. Es aquel que con el que después de hablar las cosas malas dejan de serlo, las angustias pasan a ser alegrías, y la tristeza a felicidad. Porque saber que hay una persona para ti, que no oficie de psicólogo, sólo de oyente, alcanza para calmar penas.
Es el que te entiende sin palabras, que te habla con miradas, que te aconseja no imperativamente, si no que te da su punto de vista para que por lo menos puedas sacar las cosas que te sirven. El que quiere lo mejor para ti. El que hace que una simple idea se transforme en un proyecto, y que ese proyecto pase a ser una empresa.
Te acepta errores y equivocaciones por más que te haya aconsejado lo contrario, sin reprochártelo. Es el de las charlas sin fin, y silencios inexistentes.
Cuando te sientes agobiado por una complicación, sin pensarlo aparece para funcionar como bastón para que el peso sea menor. Cuando estas mal es tu columna. Y cuando estás bien, es ese ser que te muestra que vales, que eres alguien, que eres necesario, que haces falta. Ese ser que sin importar el tiempo que no te haya visto, basta con dos sillas de por medio para sentir que la última vez que te lo encontraste fue ayer.
También el que deposita tanta confianza, como para regalarte parte de él, para contarte cosas que ni con su familia habla, y que te busca como apoyo cuando lo necesita, sin titubear. La amistad no es una cosa, como parece que lo es en definiciones de diccionarios, no es un sustantivo, es un sentimiento. Sentimiento acompañado de confianza. Confianza acompañada de cariño. Cariño que nos hace elegirlos: compañeros de llantos. Todo esto es una ida y vuelta sin final, pero con principio. Principio que nosotros y sólo nosotros escogemos.

POR ESO ES QUE YO ELEGÍ TENERTE COMO AMIGO, COMO HERMANO.

TE QUIERO MOSTRO

jueves, 22 de julio de 2010


¿Porque hay un miedo generalizado a las palabras que se expresan? A esas que logran salir como pueden de la boca, esas que se hacen el camino entre las barreras de represiones…

Yo admito tener miles de inhibiciones, pero una de las pocas cosas que suelo hacer bien y mucho es hablar. Me gusta decir lo que pienso, me gusta transmitir lo que siento en los momentos en que ocurre. Me hace mal guardarme palabras de más, y no decirlas me pesa.

¿Porqué el miedo a que nos digan ‘te quiero’, ‘te extraño’, ‘que ganas tengo de verte’?
¿Es que se necesita alguna especie de certificación para sentir ganas de verte, para extrañarte?

Creo que es un miedo infundado, que se sostiene en aparentar mentiras porque es más simple que admitir que la soledad es triste, agotadora, y que es reconfortante estar en presencia de otros.

Más desconcertante aún es percatarnos que no siempre esa necesidad dura los parámetros de una ‘relación seria’… quizás tan solo es un beso y un abrazo, quizá sea solo eso.

Y de ser así, ¿Cuál es el inconveniente de hacerlo manifiesto? ¿De verdad que decir las cosas se asocia necesariamente con mantener ese sentimiento ad eternum?

Si tengo ganas de verte, ¿me lo guardo hasta que las ganas sean mayores, y para cuando ya no lo sienta te lo transmito?

No quiero quitarle peso a las palabras, quiero que fluyan. Que las palabras tengan la fuerza de conquistar corazones que ejerzan su poder, rebuscadas, ingeniosas, emotivas, filosóficas, optimistas, poéticas, imponentemente absurdas.

Que no pese tanto decir un `te extraño´un`te quiero´ como si fuese una sentencia de compromiso fiel hasta que la muerte nos separe. No debe haber cosa más linda que sentirse abrazado por palabras. Que terminan siendo actos, claro. Pero palabras al fin. Yo me siento comprometido con las palabras, necesito decirlas, expresarlas y admito sentir fascinación por las miradas y los gestos que generan.

Te extraño, si, te quiero, si, me encantas, si…. ¿y que?

Más amor. Eso es lo que yo y el mundo necesitamos ahora.
No dejes que pase el día sin que le digas a alguien que lo amas.