
Dicen que cuando conoces a esa persona que te complementa, tu media naranja, sientes que el mundo se para y es como si estuviesen solos y no hubiese nadie más. A mí eso me ha pasado y nunca pensé que podría conocer a mi chico ideal, siempre considere un tópico eso de encontrar a alguien perfecto… Ups no existe. Hoy ya no lo creo así. Lo encontré sí, ¿pero de qué sirve encontrar a esa persona que has estado soñando cuando en realidad no la puedes tener junto a ti? Lo peor de todo es que cuando él me vio por primera vez le pasó lo mismo que a mí… Bueno así lo quise ver yo la realidad era otra. ¿De qué me sirve ahora el maldito y afortunado recuerdo? Creo que el recuerdo me estafa, me he enamorado de un recuerdo estafador, si estafador, solo me acuerdo de las cosas que nos pasaron pero prefiero acordarme de la imagen de tu cara, tan real como la realidad y amarga como ella. Eso me vale más que cuatro palabras bonitas que nunca tuvieron sentido y no tenían sentido por que nunca fueron dichas, no fuiste capas. Adoro esos encuentros casuales, en los que nos miramos nos decimos adiós como casi desconocidos mientras pasa eso las mariposas en mi barriga no dejan de revolotear traviesas, se alejaron rápido rápido y sonrío de oreja a oreja, gracias a estos encuentros puedo recordar tu cara perfectamente, tu voz, tus ojos, tus labios, tu sonrisa, tu forma de hablar y expresarte y también tu forma de pensar y de lo que eres y siempre seras… Pero ese recuerdo parece ser que de tanto usarlo se desgasta y tengo que esperar al próximo encuentro… ¿Cuándo será? Nunca Jamas. Que bueno es tener en que pensar y que sea mas importante que todo lo anterior eso me gusta. Buena Vida.


